viernes, 8 de marzo de 2013

 

Amigos. Los invito el próximo domingo 10 de Marzo 20hs, a la Tacuara Records night "La liberté ou la mort", donde se presentará en vivo Hanin Elias (Ex vocalista de la banda de los 90's de digital hardcore Atari teenage riot) dando en esta oportunidad un exclusivo e intimo show acústico.

Ademas, en la sala de artes visuales expondrán 3 artistas, dos en fotografía y yo, en ilustración. Los esperamos!

El Emergente club / Gallo 333. C.A.B.A.
Organiza Tacuara Records. + info en www.tacuara.net/

viernes, 17 de agosto de 2012

Chuba de Fabio Tonco + Ilustracion

Amigos, este es el relato Chuba de un amigo, Fabio Tonco. Al leerlo, dado su contenido visceral, sentí la imperiosa necesidad de ilustrarlo. Este es el resultado. Espero que lo disfruten tanto como yo!

Chuba por Fabio Tonco + ilustracion
ft@ingfabiotonco.com


El hombre descendió torpemente de la camioneta; le costaba mover su voluminoso cuerpo. Abrió la puerta trasera de la caja, y bajó una enorme olla sin manijas. Avanzaba con gran dificultad hacia la casa, abrazando el recipiente; sus cortos brazos apenas alcanzaban a abrazarlo. Con la cara fruncida, sacudía la cabeza, como si pudiese disipar la polvareda de la frenada, que aun se mantenía en el aire. Al llegar a la entrada lateral, que daba a la cocina, intentó abrir la puerta mosquitera con el pie, pero no lograba engancharla. Desde dentro de la casa, una mujer que preparaba la cena, lo observaba de reojo, sin hacer ningún movimiento para ayudarlo. Un niño pequeño, jugaba en el suelo. Sus movimientos y gritos esporádicos, hacían dudar de su normalidad.

-La puta que lo pario! alguien me puede abrir la puerta. -Gritó el hombre.

La mujer se demoró unos instantes más; deliberadamente termino de picar la cebolla que tenía sobre la tabla, y luego se dirigió a auxiliar al hombre. Mientras él trataba de pasar su cuerpo por la puerta, ensanchado por el bulto, la mujer lo observaba, disfrutando de su dificultad. Cuando logró pasar, depositó su carga en el suelo.

-Mirá lo que te traje. Lo encontré al lado de la tranquera, con un ladrillo encima de la tapa, - exclamó el hombre con satisfacción.

-¿Qué es? - Preguntó ella.

-Chuba. Una olla bien cargada.-dijo, mientras levantaba la tapa con una mano y con la otra tomaba un jarro de la mesa. Levemente lo sumergió en el líquido oscuro, y esquivando algunas hierbas que flotaban en la superficie, lo sacó medio lleno.

Lo olfateó, probó un sorbo, y luego de degustarlo y suspirar un gesto de aprobación, se tomó el resto.

-Que porquería. ¿Como pueden tomar eso? - contestó ella con un gesto de repugnancia. ¿Quien lo dejó?-preguntó.

-Ahh...que bueno. Está bien fuerte. -dilató la respuesta hasta que vio como el gesto de su mujer se endurecía. Y un segundo antes de que ella se diera media vuelta le respondió. -Seguro que fue el Tito, para festejar que nos sacamos de encima a la bruja de mierda. En cualquier momento llama para avisar que se viene para acá y nos agarramos un pedo bárbaro con esta Chuba de primera.

-No tendrían que haberles pegado, al marido casi lo matan.

-Que, ahora la defendes? Con toda la guita que nos sacó, prometió que lo iba a curar al nene, y está peor que nunca. Ahora no va a engañar más a nadie. Y que agradezca que no le quemamos el rancho - contestó él.

Entonces sacó otro jarro lleno de Chuba y se acercó al niño. Intentó darle de probar, pero al mojarle los labios, lo escupió con un gesto de asco, dando un chillido. La madre se dio vuelta y viendo la situación le gritó acercándose sin soltar la cuchilla. -Dejalo en paz! Ni se te ocurra darle esa agua sucia!

El hombre la apartó de un empujón, y apretando el brazo del chico logro que abriera la boca para quejarse. En ese instante lo obligó a tomar un sorbo del licor.

-Ahí está. Así se va a hacer hombre, o también queres que sea maricón! y alzando el jarro en alto se tomó el resto del contenido.

Ella retrocedió mirándolos a ambos, con los ojos cada vez mas enrojecidos, apretando con fuerza el puño vacío y la cuchilla, hasta apoyarse en la mesada. El niño corría de un lado a otro, gritando, golpeando frenéticamente dos juguetes ya muy maltratados, y su marido, tambaleándose más que de costumbre, finalmente se derrumbó en una silla, al lado de la olla. Se arremangó bien y sumergió los dos brazos sucios de todo el día de trabajo.

-A ver de que esta hecha esta Chuba. A ver, a ver... Oh, me lo imaginaba, por el gustito, -y sacó del interior una enorme cabeza de cerdo, la alzó bien alto, exhibiéndola como un trofeo, e intentó ponérsela como si fuese un casco. Si bien le habían quitado el cráneo, y solo estaba la piel, la cabeza del cerdo no era lo suficientemente grande para entrar en la suya. Mientras seguía intentando, chorreaba el licor oscuro sobre su cuerpo. La miraba de su esposa cambiaba de angustia a asco. Herirla, le causaba un gran placer, el único que compartían. Tal vez ella también prefería eso antes que la indiferencia, por eso lo provocaba en todo momento. Un juego peligroso, alimentado por el resentimiento mutuo, que llegó con el nacimiento de un hijo que no era lo que esperaban.

Aprovechó que su esposa desviaba la vista, se incorporó y comenzó a perseguir al niño corriendo con la cabeza de chancho adelante. El niño huía por la casa, gritando. No se alcanzaba a comprender si era por diversión o por pánico. Se habían alejado de la cocina, ella no podía verlos. Finalmente alcanzo al niño y le puso como capucha la cabeza del cerdo. Aterrorizado, éste corría intentando sacársela, hasta que chocó con la mesa y cayó al suelo. La mujer alertada por el primer grito llegó a ver toda la escena., y fuera de si, blandiendo la cuchilla se abalanzó sobre el hombre.

El la estaba esperando, y con una agilidad sorprendente, la golpeo arrojándola al suelo. Otras veces necesitaba seguir, así que ella se cubrió el cuerpo esperando que sacara el cinturón, pero esta vez no lo hizo. Enseguida llenó otro vaso de Chuba y lo dejo al costado. Se sentó sobre ella para inmovilizarla, le torció los brazos detrás de la espalda, la tomo del pelo y la tiró para atrás, obligándola a voltear la cabeza. Con un solo brazo mantenía los de ella aprisionados, junto a un mechón de pelo, de manera que no pudiese enderezar el cuello. Podrían haber sido dos amantes jugando; él recordaba aun cuando lo eran, y el rencor aumentaba su ira. Agarró el jarro y comenzó a forzarla a beber; gran parte del licor se chorreaba por sus pechos.

Lo excitaba verla retorcerse contra su cuerpo. Estaba lo suficientemente cerca de la olla para ir llenando el jarro cada vez que lo vaciaba. Bebía uno y luego la obligaba a ella a tomar otro. Habría seguido hasta terminar todo el recipiente, pero el niño pareció y le mordió el brazo.



El hombre furioso soltó a la mujer, lo pateo alejándolo de él. La herida parecía hecha con los colmillos de una bestia y no con los de su hijo. Comenzó a perseguirlo. - Es peor que un animal, -gritaba con la cara enrojecida.

El hombre logró atrapar al niño e intento sacarle la cabeza de cerdo.

-La puta que lo pario, como se atrancó! No podía comprender como se le había adherido de esa forma; sus ojos se movían en la cuenca de la cabeza del animal muerto como si le pertenecieran. Cuando notó un extraño vello en los brazos del niño, que estaba seguro que no lo tenía hacia unos minutos, lo soltó espantado. Notó por primera vez un dejo raro en la boca, como a romero mezclado con salvia, un dejo particular, que le recordaba el jarabe que la curandera le daba a su hijo.

Pateó con furia la olla, y todo el líquido se desparramó por el suelo, junto con diversas partes de un animal. Entre ellas había una bolsita de alpillera. La abrió y vio un pequeño juguete de su hijo, un reloj que pensaba había perdido y unos aros de su esposa, junto a mechones de cabello humano. Desesperado arrojó todo al charco nuevamente.

La Chuba era de ella. La bruja lo hizo, se estaba vengando. La tendría que haber matado aquel día, y tirar el cuerpo a los chanchos para que se la coman. Se lo gritó, aquel día. Le dijo: Conchuda de mierda, con los cerdos tenes que estar, mientras la empujaba al suelo.

Tomó entonces un cuchillo, atrapó nuevamente a su hijo y trató de hacer palanca en el cuello. El niño gritó desesperado, sacudiendo la cabeza. Un hilo de sangre empezó a correr por sus hombros.

La mujer se incorporó aterrorizada con la escena; no tendría fuerzas para separarlos. Corrió al living y trajo la escopeta.

-Turro de mierda, será lo que será, pero no lo toques mas! – gritó enloquecida mientras le apuntaba al marido.

El hombre la miró con desprecio, soltó al niño e intento manotear el arma.

Los dos caños dispararon a la vez. El impacto en el abdomen arrojó al hombre contra la pared, pero no lo mató de golpe. Su expresión, por un instante fue más de sorpresa que de dolor, hasta que lanzó un alarido y comenzó a retorcerse en el suelo, tratando de cerrar el enorme orificio por donde se le escapaban los intestinos.

El niño salió corriendo en cuatro patas al exterior, con una agilidad asombrosa. Ya casi en oscuridad, escapó hacia la porqueriza.

Su madre lo siguió llamándolo, aun con el arma en mano. Lo alcanzó recién en el corral, y trató de encontrarlo, pero no podía distinguirlo del resto de los animales.

Entró hundiendo sus pies en el barro, y recorriendo uno por uno, al final creyó reconocerlo. Ya no tenia la ropa puesta, y con la cabeza casi enterrada en el recipiente de la comida, se alimentaba con desesperación, compitiendo con los demás lechones.

Ella todavía lo distinguía, pero intuyó que tal vez en un rato más ya no podría. Levantó la escopeta, despegó los dos cartuchos de recambio adheridos a la culata, recargó, y en un susurro que solo ella podía escuchar exclamó:

-Dos cartuchos son suficientes, uno para cada uno.

Fin




miércoles, 11 de julio de 2012

Sala de infectología / julio 2012



Sala de esperas repletas, agonizantes. Llantos, quejidos y estertores de nuestros mayores.
Estornudos infecciosos, berrinches de los pibes. Copetudas que se mofan del tufillo
del entorno; olor a barbituricos que nos asquean hasta la nausea. Horas que se arrastran
en un espacio muerto, sin tiempo. La expectación de una puerta que se abre al final del
pasillo, y a lo lejos se oye un apellido que nunca es el nuestro.

Pasen y vean, procurense un lugar y esperen, no hay insumos, pero le recomendamos usar barbijo.



Díptico. Imagen intervenida con acuarelas y tinta


Tos convulsa, tos de perro.


 

Rabia



Rabia II

 


Último chorro.



Copetudas


Berrinche




Descuido de los padres


Soberbia médica


Técnicas mixtas, tinta china, acuarelas, lapiz, imagen intervenida.

Sala de infectología / Marcelo Fernández / julio 2012

viernes, 18 de mayo de 2012

TIC TAC. Relato corto + Ilustracion

El reloj lo perturba terriblemente. Sufre de insomnio, y cada golpecito de las agujas repercute en su cabeza en tonos amplificados, induciéndolo a realizar un conteo absurdo de horas, meses, años; entradas, salidas y condenas.

Se retuerce una y otra vez en la cama; cubre su cabeza con la almohada, pero es inútil: serán las 2 o 3 de la madrugada, y cada tic, y cada tac, simboliza la sonoridad de una implacable sentencia.

Con los nervios de punta, en plena oscuridad, decide acallar el endemoniado aparato.

Así lo hace, sin importar las consecuencias.
Cauteloso, sale de la cama, y se para frente a el reloj que está en una repisa. Se pregunta como algo tan pequeño es capaz de profundizar en sus penurias. Simplemente, le saca la pila y con gran alivio vuelve a su cama.
Ahora, el silencio y la oscuridad lo relajan. Bastarán unos pocos minutos, y dormirá profundamente.

Al rato, el ronquido quejumbroso y entrecortado de su compañero, cesa repentinamente. Este se despierta de un sobresalto al darse cuenta que el tic tac tranquilizador y compañero de su reloj ha dejado de sonar. En ese instante siente un silencio sobrecogedor en el recinto. Experimenta un vació infinito; se siente solo, muy solo, desamparado.

Furioso, salta de la cama, y sobre la repisa encuentra el porqué de su sobresalto. ¡Es un atrevimiento inadmisible! – se dice. Enseguida coloca la pila, y vuelve su íntimo tic tac. Ahora, masticando rabia, observa en la cucheta de abajo a su compañero dormir tan profundamente que ni se lo escucha respirar, y se reprocha no haberlo ajusticiado antes.

Entonces, de entre sus sabanas, saca una filosa punta que el mismo trabajó, y, posiblemente con toda la ira acumulada de sus años de encierro, le asesta 5 o 6 puntazos.

Indiferente, trepa a su cama. Enseguida, al compás del tic tac, como canción de cuna, se duerme pesadamente.

Ahora en la celda, cada uno a su manera, descansan en paz.


M.F.
11-4-12

miércoles, 25 de abril de 2012

"Una Canilla Gotea" en la Ed.18 de "Con letras se vive"

Amigos:

En la edición número 18 del mes de Marzo 2012, la Revista Cultural de distribución gratuita Moronense Con Letras se vive, salió publicado el relato de mi autoría Una canilla gotea.
Quedan todos invitados a visitar la pagina de la revista y si desean, descargar este número en formato PDF.
A continuacion el link y sumario de esta edición.
Espero la disfruten!

http://www.revistaconletras.com.ar/

 INDICE Edición n° 18 – Marzo 2012

 Editorial – Si las cosas no cambiaron, no cambian,
y no cambiarán…

Nota de tapa – Entrevista a Diego Capusotto
 Solidaridad

 Espacio al lector y al escritor:

  La ensoñación por Francisco Cuneo
  La del antifaz por Natalia Giacosa
  Una canilla gotea por Marcelo Fernández
  Frontera de agua por Matias Ducart

 Frases y libros recomendados:

                                     Pobres gentes - Fyodor Dostoyevski
                                        Por quien doblan las campanas - Ernest Hemingway
                                        Usted no me lo va a creer - Roberto Fontanarrosa

 Cultura – Nunca es tarde para ser un labrador

Novedades por Martin Gundin

Aniversarios / Actividades culturales - Agenda

lunes, 19 de marzo de 2012

Una acuarela...



Sobre la opresión.

Por los reprimidos.

Por los que subyugan con credos insostenibles

a nuestros tiempos,

coartando, cercenando, malogrando utopías,

y toda posibilidad de digna superación.


jueves, 22 de diciembre de 2011

2DO PREMIO para HORA PICO (Nos retorcemos con el gentío)

X Concurso de Ilustracion "Leopoldo Marechal"

Queridos Amigos: Quiero compartir con uds. el premio que he recibido por segundo año consecutivo para el X Concurso de Ilustracion "Leopoldo Marechal", en la categoria separador cuento, para la decimo edición del libro Antología de Cuento y Poesía, editorial Pluma e Gallo.

El mismo tuvo lugar el pasado sab. 17 de diciembre,  en el
marco de la fiesta de fin de año de los talleres de Artes
visuales "Villa Mecenas" de Morón, y presentación del libro
Antología de Cuento y Poesía/ 9.

Siendo esta quizá la última publicacion del año, les mando un abrazo cordial para todos ustedes, quienes me honran frecuentemente con su visita al blog, compartiendo sus opiniones y puntos de vista. Mis mejores deseos para que empiecen un 2012 con todo!!



Muestra de las obras ganadoras y menciones en:
tapa, separador poesía, y separador cuento con Hora Pico.




Hora Pico



Nos retorcemos con el gentío, rozando nuestros
cuerpos. Conocemos los olores del prójimo, en
Intima repugnancia.
Mujeres, niños y hombres enfrentan sus caras,
con miradas hostiles. Largos viajes fatigando
bostezos.

Reconocemos en el otro lo que no queremos ser;
como no quisiéramos terminar.

Otras veces, en los últimos trenes, en vagones casi
vacios, nos sentimos solitarios como en un viaje
Cíclico, observando en rostros vencidos, todo el rigor
del trajín rutinario.


M.F. 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

Refritos y añoranzas de un oficio.


Texto por Laura Fiori,
para la Serie Refritos y Añoranzas de un oficio:

La serie "Refritos y añoranzas de un oficio" nos muestra la animalización de la humanidad en trance de supervivencia. Son hijos de la teoría darwiniana en la cual el hombre no tiene un lugar privilegiado en la naturaleza, sino que es parido por ésta en forma azarosa, ciega y hambrienta.
Cito parte del artículo "El siglo de la aniquilación. Viaje de un naturalista alrededor del mundo, de Charles Darwin" del libro El amor de mi vida de Rosa Montero:
"Hasta el siglo XIX el mito del Génesis se había mantenido como tal: Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, y había puesto a toda la Naturaleza a su merced; los primeros hombres habían sido Adán y Eva, exactamente iguales a los modernos humanos. Pero los datos que Darwin iba acumulando a través de sus viajes contradecían fundamentalmente todo esto (...)
"Porque su teoría de la evolución, que hoy es la de toda la ciencia moderna, era ciertamente aterradora: no sólo no había un Dios meticuloso, perfectamente organizado y previsor en el principio de todas las cosas, sino que los cambios evolutivos se producían ciegamente, torpemente, por azar. La naturaleza creaba monstruos, y alguno de esos monstruos, por pura casualidad, resultaban ser más aptos para enfrentarse al medio ambiente y sobrevivían. Ese mundo absurdo e insensato ("la torpe, derrochadora, errónea, rastrera y horriblemente cruel obra de la naturaleza", escribía Darwin, espantado de sus propios descubrimientos) era demasiado difícil de asumir”
Según la cosmogonía cristiana el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, posee un destello divino en su ser, expresado en virtudes como el amor y la capacidad de socialización y trascendencia. En contraposición a esta visión, de un modo expresionista los seres de “Refritos” están en íntima intuición darwiniana.
En los dibujos "Cuidar la zona" y "Llenar el buche", por ejemplo, aparecen hombres guiados por el instinto, no ya en las Islas Galápagos o en la selva de Misiones como en la narrativa de Horacio Quiroga, sino en la urbe. Por eso se observan las pezuñas, las orejas grandes y peludas para "Oír mejor", bocas enormes y dientes bien afilados, nalgas prominentes, todos instrumentos para satisfacer las necesidades. El otro aparece como una sustancia en un ritual voraz. Basta echar un vistazo a las grandes ciudades del mundo para verlas reflejadas en los dibujos titánicos de "refritos", donde la obtención del alimento y el sexo son comercios para continuar con la especie.
Estos seres emergen en el plano de la subsistencia, sin dios, no hay en ellos trascendencia ni redención posible. Y es el hombre devorando al hombre en forma monstruosa lo que termina resultando: la aniquilación al “Llenar el buche”.
 
 

Cuidar la zona


Llenar el buche


Otro, como tantos...


Un buen cliente.




Strip night

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ediciones Artesanales lmtdas. I Libros.

Amigos:

Ignauguro esta nueva sección donde iré publicando Antologías que incluyan cuentos y/o dibujos de mi autoría, y principalmente, todas las ediciones de autor, pertenecientes a las distintas series de ilustraciones, confeccionadas en forma artesanal y de tiradas exclusivas. Quienes deseen tener alguna de ellas en su casa, podrán conseguirlas en LA LIBRE, arte y libros, Bolivar 646, Cap. Fed.


Extraños padecimientos / Serie marzo 2010 __________________________________________________________

por Marcelo Fernández



Presentación formato packashing:

Caja cartón 13,5 x 19 cm.
8 laminas papel ilustración 240grs.
Confección artesanal de autor.

Publicación julio 2011


Distribuye:

LA LIBRE / Arte y libros
Bolivar 646 – 4343-5328

Lalibrearteylibros@gmail.com



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Placer en la 3ra. Edad / Serie junio 2011
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por Marcelo Fernández


Presentación formato packashing:

Caja cartón forrada en pana 13,5 x 19 cm.
8 laminas papel ilustración 240grs.

Confección artesanal de autor.

Publicación julio 2011



Distribuye:

LA LIBRE / Arte y libros
Bolivar 646 – 4343-5328





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Con motivo del concurso nacional de cuento y poesía 2011 organizado por Fundación Cathedra, nace esta antología de los 18 escritores seleccionados llamada Destellos. La misma, incluye dos de mis cuentos que participaron en dicho concurso: Virgen Rota, y Motorman, que obtuvo el primer premio.